EROSKI CONSUMER ha querido comprobar cuáles son las costumbres alimentarias y los hábitos de ocio de los más pequeños. Por eso, ha realizado más de 1.500 encuestas en hogares de 9 comunidades autónomas (Andalucía, Islas Baleares, Castilla la Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco), donde viviesen niños de entre 5 y 12 años.
EROSKI CONSUMER comprobó que a pesar de que en el 75% de los hogares encuestados, los padres creen que la alimentación de sus hijos es bastante equilibrada, aún persisten algunas costumbres erróneas en materia de nutrición: poca verdura, demasiados derivados cárnicos, mucha bollería industrial... El deporte deja de ser una asignatura pendiente entre los pequeños; según la encuesta, en un 14% de los hogares los niños no realizan en su tiempo libre ninguna actividad física (además de las dos horas de gimnasia que practican en la escuela). Y es que es muy aconsejable que los niños acumulen por lo menos 30 minutos de actividad física aeróbica todos los días.
Persisten hábitos nutricionales erróneos y la actividad física no se potencia siempre
La dieta de los escolares.
Solo en un 38% de los hogares, los niños comen verdura y ensalada todos los días; en un 14%, el desayuno es incompleto; y en otro 13%, no se complementa la educación física de 2 horas a la semana del colegio con otro tipo de ejercicio físico.
En Castilla La Mancha, se realizaron un total de 175 entrevistas telefónicas a responsables de la alimentación familiar (o una de ellas). En tres de cada cuatro ocasiones, se trataba de una mujer y en un 53% de las veces tenía entre 35 y 44 años. En cuanto a su nivel académico, un 38% de los entrevistados tenían bachiller superior, BUP o FP, un 30% eran universitarios y otro 24% habían obtenido el título de bachiller elemental o el de EGB. Además, el 58% aportaba ingresos en casa. La media de personas que vivían en los domicilios consultados era de 4 y en un 66% de ellos, vivía un solo niño de entre 5 y 12 años; y en un 32%, dos niños. No llegaba al 3% de los hogares entrevistados en los que hubiese más de tres niños.
La alimentación infantil ha cambiado paulatinamente. Se ha percibido un incremento del consumo calórico total, motivado especialmente por la inclusión en la dieta de más proteínas y más grasas. Pero existen otras tendencias que no han ayudado a mantener unos hábitos alimentarios saludables: consumir en escasa proporción verduras, frutas y hortalizas; sustituir la leche por otro tipo de lácteos; los zumos comerciales, los refrescos y bebidas gaseosas se han incorporado de forma masiva a la dieta durante la infancia y adolescencia; y también lo han hecho los cereales de desayuno azucarados, galletas, pasteles, chucherías, ?snacks? y la bollería industrial.
A este respecto, EROSKI CONSUMER quiso saber cuántas comidas al día hacen los pequeños de la casa. La recomendación general es de cinco y en el 91% de los hogares manchegos encuestados, así lo hacían. Solo en un 8% admitían hacer cuatro comidas y en un 0,6%, tres.
Y ¿qué es lo que comen los escolares manchegos en esas cinco ingestas diarias? Lo recomendable para una dieta completa es comer fruta fresca, ensaladas y verduras todos los días; de 2 a 4 veces por semana arroz, pasta y patatas, la misma frecuencia que las legumbres (2 como primer plato y 2 como guarnición). Además, se aconseja tomar pescado y carne entre 3 y 4 veces por semana, alternando su consumo. Son prescindibles los derivados cárnicos y los platos precocinados, por lo que no conviene abusar de su consumo. También lo son las golosinas, las chucherías, la bollería industrial, etc. El agua es la principal fuente de líquido.
En la encuesta, solo en un 38% de los hogares en Castilla La Mancha aseguraron comer ensalada y verdura todos los días, aunque consumían a diario fruta fresca en cuatro de cada cinco (el resto solo 2 o 3 veces a la semana y con menos frecuencia; en un 2%, de forma ocasional e incluso nunca). Arroz, pasta y patatas se incluían en la dieta entre 2 y 3 veces a la semana en el 61% de los casos, mientras que las legumbres se comen en menos ocasiones (1 o 2 veces a la semana) en un 64%. El pescado está presente solo 1 o 2 veces a la semana en uno de cada tres domicilios entrevistados, a diferencia de la carne que es más frecuente: 2 o 3 veces por semana en un 72%. A pesar de ser prescindibles, en un 13% de las ocasiones, los niños comían 1 o 2 veces a la semana platos precocinados; y en un 21%, a diario los derivados cárnicos (como las salchichas o los embutidos). En el 90% de los hogares encuestados en Castilla La Mancha, acompañaban todas las comidas con agua.
Además, las meriendas no son siempre saludables. En el 14% de los hogares entrevistados en Castilla La Mancha, éstas consisten en bollería industrial, aperitivos o snacks en bolsa. Y aunque prácticamente todos los escolares manchegos desayunan, en un 14% de los hogares solo toman un vaso de leche (o un lácteo) o un zumo, cuando para que el desayuno sea completo, debe estar compuesto por un lácteo o proteico, cereales y fruta.
Así, en el 72% de los hogares, los padres manchegos creen que la alimentación de sus hijos es bastante equilibrada y en un 13%, que es muy equilibrada. En un 15% asumen que lo es poco.
Si quereis leer los resultados de la encuesta completa, pinchad en el siguiente enlace:
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